Yo soy de San Telmo.

Música: Arturo Gallucci
Letra: Victorino Velazquez
Orquesta Pedro Laurenz
Canta: Alberto Podestà

Yo soy de San Telmo y vengo
por estos barrios para dejar
un verso para las madres
y mozas de mi ciudad.
Yo soy un cantor sincero,
sencillo y sentimental,
trabajo como el hornero
y canto como el zorzal.
Siempre supe respetar
al que habló y trató conmigo,
en San Telmo me conocen
por cantor y buen amigo.
Si hay que calmar el dolor
del que vive padeciendo
soy primero en la ocasión
para aliviar su corazón.
Cantando han de verme siempre
por estos barrios de mi ciudad;
no pido un favor a nadie,
pero ofrezco mi bondad.
Sincero soy en mis versos,
andando aprendí a vivir;
mi escuela ha sido la vida,
maestro fue mi sufrir.

 

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Poca Palabras.

Música: Ricardo Tanturi
Letra: Enrique Cadicamo
Orquesta: Ricardo Tanturi
Canta: Alberto Castillo

No pretendo remover
las cenizas del ayer,
de ese ayer inolvidable…
Sólo quiero hacerte ver
que aunque no lo quieras creer
hay amores imborrables…
Después de tanto, vuelvo a hallarte,
¡y qué emoción siento al mirarte!
Hay un loco palpitar
en mi viejo corazón
y es que al fin te vuelvo a hallar…
Pocas palabras, ¡vieja amiga!…
Pocas palabras es mejor…
Ya ves… el mundo sigue igual
sin nuestra unión
sentimental…
Pocas palabras de lo de antes…
No conversemos más de amor,
de aquel amor que ya pasó,
pero que aun
no murió…
No me duele confesar
que jamás pude borrar
el romance que vivimos…
Y que atado a tu querer
he llegado hasta beber
pa’ olvidarte con el vino…
Y en este encuentro memorable
¿cuál de los dos es el culpable?…
El culpable he sido yo,
el culpable de soñar,
ser el dueño de tu amor…

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Orquesta Típica Ricardo Tanturi.

Aunque nunca descolló por sus dotes musicales, Tanturi logró conducir durante varias décadas una orquesta de renombre, que basó su éxito en la enorme atracción de algunos de los cantores con que contó. Por esa misma razón, las versiones instrumentales de su limitada orquesta son escasas y poco recordadas. Sin embargo, su fama resiste el paso del tiempo, y en los últimos años, con el resurgimiento del tango como danza, las grabaciones de Tanturi son tal vez las más requeridas por los bailarines. Además, algunos de sus registros se han convertido en clásicos absolutos.
Ricardo Tanturi nació en Buenos Aires, de padres italianos, en el barrio de Barracas, uno de los más pobres y vitales de la ciudad, limitado por el Riachuelo, otrora surcado por incontables barcazas, y hoy contaminado y maloliente. Su primer instrumento fue el violín, que estudió con Francisco Alessio, tío del célebre bandoneonista y director Enrique Alessio. Su hermano Antonio Tanturi, pianista y codirector de la Orquesta Típica Tanturi-Petrone, lo indujo a dejar el violín por el piano y fue su maestro.
En 1924 comenzó Ricardo su carrera artística, sentado al teclado en clubs, festivales benéficos y, junto con su hermano, en LOY Radio Nacional (luego llamada Belgrano), nada de lo cual le impidió estudiar Medicina y recibirse con muy buenas calificaciones. En la universidad formó conjuntos estudiantiles. Allí conoció al actor Juan Carlos Thorry, quien luego sería su primer cantor, y a muchos de los músicos que conformarían su orquesta.

En 1933 formó un sexteto para actuar en cines y teatros. Lo bautizó “Los Indios”, en homenaje a un equipo de polo. Esa misma sería la denominación de todas sus formaciones posteriores. Tanturi solía utilizar como presentación el tango así llamado, “Los indios”, de Francisco Canaro, pero curiosamente nunca lo grabó.
Se inició en el disco en 1937, con una histórica placa del sello Odeon que contiene el tango “Tierrita”, de Agustín Bardi, en versión instrumental, y “A la luz del candil”, música del talentoso Carlos Vicente Geroni Flores, y truculenta letra de Alfredo Navarrine, cantado por Carlos Ortega. Pero Tanturi da el gran salto en 1939, cuando incorpora a Alberto Castillo, que se convertiría en un imán para el público. Castillo, de afinación perfecta, magistral en el uso de los matices y la media voz, seducía con todos los recursos posibles: su impactante gestualidad, su engominada elegancia varonil, su título de médico ginecólogo (obtenido en 1942) y ese estilo por momentos confidencial, por momentos desenfadado que convertía cada tango en un espectáculo.

En los 37 temas que dejó grabados Castillo antes de dejar a Tanturi en 1943, la orquesta le cede el protagonismo, como también haría con el elegido para sucederlo, el uruguayo Enrique Campos. Este compartía con Castillo el interés puesto en la comunicación con el público. Campos no intentaba ningún lucimiento vocal. Cantaba con displicencia, sin exaltarse, con la sencillez de las cosas humildes. Detrás de él, la orquesta sonaba afiatada, precisa y discreta, con una simple perfección. Esto convierte a los 51 temas que registró el binomio Tanturi-Campos en uno de los tesoros del género.

La orquesta no conocería ya momentos de tanto esplendor, aunque alcanzó notable nivel con Osvaldo Ribó a partir de 1946. Roberto Videla para la misma época, y posteriormente Juan Carlos Godoy y Elsa Rivas, entre otros, consiguieron revitalizar ocasionalmente la popularidad de Tanturi. Este compuso los tangos “Amigos presente”, “A otra cosa che pebeta” y “Pocas palabras” con letra de Enrique Cadícamo; “Sollozo de bandoneón” con Enrique Dizeo, y “Ese sos vos” con Francisco García Jiménez, entre otros.

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Tristeza Marina.

Tú quieres mas el mar 
me dijo con dolor 
y el cristal de su voz se quebró 
recuerdo su mirar con luz de anochecer 
y ésta frase como una obsesión 
Tienes que elegir entre tu mar y mi amor 
yo le dije no 
y ella dijo adiós 
su nombre era Margot 
llevaba boina azul 
y en su pecho colgaba una cruz. 

Mar, mar hermano mío 
mar en su inmensidad 
junto con mi barco carbonero 
mi destino prisionero 
y mi triste soledad 

Mar ya no tengo a nadie 
mar ya ni tengo amor 
se que cuando al puerto llegue un día 
esperando no estará Margot 

Mar ya no tengo a nadie 
mar ya ni tengo amor 
se que cuando al puerto llegue un día 
esperando no estará Margot.

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Ikuo Abo.

Este querido intérprete japonés, de voz potente y timbre de barítono atenorado, nunca aprendió el idioma español y, al igual que su colega, Ranko Fujisawa, se valió para hacerlo —y vaya que lo hizo bien—, de estrictos recursos fonéticos.
Nació en Hirosaki, ciudad de Aomori, al norte de Japón. Inició su carrera de cantor de tangos con sus maestros Ricardo Francia y Fernando Tell quienes, durante sus estadías en Japón, mucho hicieron por difundir nuestra música popular. Su encuentro con estos dos músicos argentinos fue decisivo para llegar a su realización como artista
Durante los años 1959 y 1960, cursó estudios universitarios en Ritsumeikan y, posteriormente, hizo su debut en octubre de 1961 en el programa Plaza de Canción de NHK, que es la emisora principal de Japón.

En febrero de 1964, participó de la gira por Argentina con Ranko Fujisawa y el maestro Shinpei Hayakawa, director de la Orquesta Típica Tokyo. Durante la misma, Ikuo no sólo participó en el popular programa Casino Philips, que transmitía canal 13, sino que, además, realizó su primera grabación en RCA de Argentina, en abril de ese mismo año. Grabó, entre otros temas, “La última copa”, “Ríe payaso” y “Mi dolor”, llegando a ganar un premio instituido entonces por la Sociedad de Autores y Compositores (SADAIC).
Luego continuó la gira por otros países sudamericanos: Perú, Ecuador y Colombia, realizando grabaciones en cada uno de ellos, en las empresas discográficas: RCA de Perú; Orion de Ecuador y Sonolux de Colombia. A fines de noviembre de ese mismo año, regresó a su país.

Fue cantor de la Orquesta Típica de Masaichi Sakamoto y del Quinteto de Kyotani Kouji.
En octubre de 1965, fue invitado por Canal 13 de Argentina a participar en el programa Sábados Circulares, en el que actuó durante un largo período, llegando a alcanzar gran popularidad. De esa época son sus registros de “Tomo y obligo”; “En esta tarde gris” y “Lo han visto con otra”, entre otros. Participó, además, en la película Viaje de una noche de verano, donde cantó junto a Ranko Fujisawa, Néstor Fabián y Enrique Dumas. Entre las giras internacionales que cumplió luego, se recuerdan sus viajes por: España (1967), Puerto Rico, los Estados Unidos y Venezuela (1968), grabando en los sellos: Belter, de España; Caribe, de Puerto Rico; Alegre y otros de Estados Unidos; y Mavilu de Venezuela. Volvió a su patria en mayo. También en octubre de ese año 1968, grabó para Polydor, un disco long play titulado Tango del alma.

En 1975 realizó nuevas giras por Argentina, Brasil y Portugal, incursionando en nuevos géneros: tango, folclore, choro y fado, llegando a grabar 120 discos. En enero de 1987, grabó el compacto Tango del amor (Meldac), con el acompañamiento orquestal de José Colángelo. En ese disco dejó registrado mi tango “A lo Megata”, que lleva música de Edmundo Rivero. Este tango había sido estrenado por Ikuo en Japón, el 23 de junio de 1983, en el teatro Asahi-Seimei de Tokio, con el acompañamiento de Koyi Kyotani y su Tango Trío. Otro disco de ese mismo año es Che bandoneón (Polydor). Estos dos materiales fonográficos tuvieron una gran aceptación y se vendieron muy bien.
En 1997, con motivo de cumplir sus sesenta años, volvió a su actividad preferida: la de cantar en público, realizando entonces una serie de conciertos y, al año siguiente, más precisamente en el mes de febrero, grabó con gran repercusión, el disco compacto Mañana zarpa un barco.

El 2001 fue el año del gran desafío. Realizó para la televisión nipona su propio programa sobre el teatro histórico japonés, con su canto temático al que denominó Viento. En octubre de ese año, sufrió una trombosis cerebral de la que, gradualmente, se ha ido recuperando. Desde el 2004 se dedica a la enseñanza. Da clases de canto y dirige un curso cultural, patrocinado por el diario Yomiuri y el canal de televisión Nihon.

Gracias a la información de Luis Alposta….

 

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Pedro Laurenz.

Pedro Láurenz (Buenos Aires10 de octubre de 1902 – Buenos Aires, 7 de julio de 1972) fue un destacado bandoneonistadirectorcompositor argentino de tango. Integró el célebre sexteto de Julio de Caro y la primera formación del Quinteto Real (Láurenz-Salgán-De Lío-Francini-Ferro), formado en 1959 y aún hoy activo. En la Década de Oro del tango dirigió una conocida orquesta que actuó entre 1934 y 1953, en la que se destacó el cantante Alberto Podestá. Compuso entre otros, los tangos: AmuradoComo dos extrañosBerretínMala juntaMilonga de mis amoresMal de amores y Risa loca.

Pedro Láurenz, músico bandoneonista, director y compositor. Creador absoluto de una capital escuela de interpretación bandoneonistica nacida de su inconfundible temperamento de artista. A diferencia de la modalidad dulce, apagada y, por así decir, musicalmente introvertida de Pedro Maffia, la suya se perfiló desde el comienzo como una forma de ejecución vibrante, de enorme tensión emocional. La brillantez del sonido, la fuerza de ataque, fueron otros dos rasgos de primer orden en su ejecución. Perduran como ejemplo, sus solos fraseados y magníficamente dibujados en Qué nocheSollozosSemametónVayan saliendoChinche boneteMaula (con el sexteto de Julio De Caro), La beba y Milonga de mis amores (con su propia orquesta), De puro guapo (con el Quinteto Real); sus “a solo” en GauchaBoedoFlores negras y De antaño (con el sexteto de Julio De Caro) y sus variaciones corridas o rascadas en ParlamentoFarolito de mi barrioRisa loca (con el sexteto de Julio De Caro), Orgullo criollo y Poca suerte (con su propia orquesta), realizaciones suyas que han quedado como verdaderas pruebas de la imaginación musical y de la maestría interpretativa, que fueron pilares de la corriente que él promovió en el bandoneón y en la cual se nutrieron de algún modo, dos de los mayores valores que lo sucedieron en el tiempo: Aníbal Troilo y Osvaldo Ruggiero.

De esas mismas facultades surgió su obra de compositor, que proyectaron idéntica jerarquía y originalidad de concepción en todas las variedades formales y temperamentales del género: La revanchaSin tachaMal de amoresDe antañoMala juntaEsquineroOrgullo criollo. Entre los tangos de corte milonga para orquesta: Risa locaBerretínGauchaTuve un sueñoCoqueta, entre los tangos de línea romántica y gran vuelo melódico; Como dos extrañosVieja amiga24 de agosto, entre los cantables de refinado lirismo. En conjunto esta obra, cuya calidad de invención y cuya variedad de ideas lo ubica en primerísima línea de compositores sin distinción de épocas o de estilos, debe estimarse además como precursora de las avanzadas tendencias posteriores a 1940. Nació en Buenos Aires el 10 de octubre de 1902. Vivió la infancia en Villa Crespo. Primero estudió violín. Posteriormente, sus hermanos mayores —hijos del primer matrimonio de su madre— le despertaron el interés por el bandoneón. En este instrumento se perfeccionó en Montevideo, ciudad en la que estuvo radicado desde 1917, donde debutó profesionalmente tocando junto al pianista Luis Casanovas en el café Au Bon Jour, junto a Eduardo Arolas en el cabaret Moulin Rouge y en el ambiente de las “pensiones”. Luego de 1920 regresó a Buenos Aires donde integró la orquesta del pianista Roberto Goyeneche, actuando con éste en las emisiones de Radio Cultura, y en La Glorieta de la calle Las Heras. En 1925, al desvincularse Luis Petrucelli del sexteto de Julio De Caro, fue requerido por éste para hacer pareja con Pedro Maffia —su ídolo—. A la par de la actuación de ambos en el referido sexteto, llevaron al disco una serie de versiones en dúo de bandoneones para la casa Víctor con los tangos MocositaPura mañaLa cumparsita y otros.

A partir de 1926 quedó como primer bandoneón de Julio De Caro, ingresando a su lado Armando Blasco con quien formó una de las “yuntas” de mayor entendimiento, más completas, virtuosas e importantes de todos los tiempos, registrando con la misma además algunos arreglos a dos bandoneones como Lazos de seda y Guardia vieja para la casa Brunswick. Integrando el conjunto de Julio De Caro participó de las célebres temporadas de los cines Real, Renacimiento, Select Lavalle (época en que por su iniciativa se cambió el tipo de afinación a su instrumento), en las giras por Brasil —1927— y por centros artísticos de Europa —1931— tomando parte en el rodaje de la película Luces de Buenos Aires. En 1934, justamente con Blasco, Nieso y Sciarreta se desvinculó del compositor de Buen amigo, para formar su propia orquesta debutando en el palco del café Los 36 Billares de la calle Corrientes. Además de los músicos nombrados, Sammy Friedhental como segundo violín, Alejandro Blasco completando la fila de bandoneones y Osvaldo Pugliese (piano y arreglos) integraron esa formación inicial suya, que en tarea paralela a la del sexteto de Elvino Vardaro —que actuaba enfrente, en el Café Germinal —mantuvo con convicción, con sentido romántico de la música y con auténtico coraje artístico el culto por las manifestaciones mejor calificadas del tango, en un momento adverso, desalentador y en permanente cuesta arriba dentro del mundo del espectáculo. Alfredo Gobbi, Héctor Grané, Pedro Terrón, Mauricio Mise, César Zagnoli, José ColángeloFernando Suárez Paz, Rolando Gavioli, entre otros músicos de prestigio y los vocalistas Juan Carlos Casas, Héctor Farrel, Alberto Podestá, Alfredo Bermúdez y Jorge Linares, fueron algunos de sus colaboradores más destacados en su trayectoria de veinticinco años de director. Desde 1937 tocó en Radio Stentor y registró sus versiones para el sello Victor, su primer disco —julio de 1937—: Milonga de mis amores y Enamorao. Luego fue contratado por Odeón. De las muchas excelentes interpretaciones alcanzadas en ese ciclo de su trayectoria, han de recordarse las logradas con los instrumentales ArrabalLa bebaDe antañoBoedoOrgullo criolloPoca suerte y con los cantables Recién24 de agostoNunca tuvo novio (vocales por Alberto Podestá), Firuletear de bandoneón (vocales por Juan Carlos Casas), Trenzas (vocales por Jorge Linares), La madrugada (vocales por Alfredo Bermúdez).

En 1960, juntamente con Horacio SalgánEnrique Mario FranciniUbaldo De Lio Y Rafael Ferro pasó a integrar en carácter de figura solista el Quinteto Real. Con el mismo grabó sus trabajos para Columbia y para Philips, y viajó tres veces al Japón donde tomó parte en la serie de conciertos ofrecidos por dicho quinteto. En 1966, fue elegido juntamente con Pedro Maffia, Ciriaco Ortiz y Aníbal Troilo, para ilustrar las secuencias del corto Fueye Queridoque dirigió Mauricio Berú y en el cual ejecutó su tango Esquinero, incluido en un disco Microfón de 1966 con otras versiones de su quinteto. Además de los ya nombrados compuso, en sucesivas instancias de su carrera, los tangos El rebelde (el primero, de 1924), RechiflaoPatria míaSiete coloresA Belisario RoldánEs mejor perdonarMarineraHogueraEl fueye de Arolas. Integró la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Directores de Orquesta y el directorio de SADAIC.Tercer tomo de “El libro del tango” de Horacio Ferrer (1980)

Falleció el 7 de julio de 1972, en su funeral el poeta Horacio Ferrer lo despidió con poema:

¿Quién dirá que no está?
Si cuando estaba,
de un tangazo bestial
volteó el olvido.

Láurenz interpretaba el bandoneón con un estilo al que se ha llamado cadenero, en referencia al caballo que es colocado en un carro al frente de los demás para que marque el paso del conjunto. Su manera de tocar se distinguía por un fraseo brillante y esa marcación del ritmo. Horacio Ferrer describe en uno sus poemas ese estilo:

Quien lo ha visto tocar decir pudiera,
que no era un fueye, che, lo que apretaba,
sino un potro con teclas que mandaba
un relincho de sangre compañera.

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Juan Carlos Copes.

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