Barracas, el barrio de las Tres Esquinas.

Este barrio debe su nombre a las antiguas barracas que, a fines del siglo XVIII, comenzaron a instalarse en la orilla izquierda del Riachuelo, construcciones rudimentarias que almacenaban cueros, lanas, cereales y otros productos que salían o llegaban a la ciudad. Algunos historiadores afirman que las barracas eran el primer lugar donde alojaban a los esclavos traídos al Río de la Plata.
Desde la época del gobierno de Juan Manuel de Rosas hasta fines del siglo XIX, Barracas fue el lugar de residencia de las familias más acaudaladas las que habitaban en lujosas casonas y veraneaban en las señoriales quintas que bordeaban la avenida Santa Lucía (después Calle Larga y luego avenida Montes de Oca), nexo principal entre el centro de la ciudad y el Riachuelo. Durante esa época el barrio cobró mucha importancia y en 1833 se realizaron corridas de toros en homenaje a Rosas.

La epidemia de fiebre amarilla que se desató a finales de ese siglo traída por las tropas que regresaban del frente de la Guerra de la Triple Alianza, causó que esas familias se mudaran a la zona norte de la ciudad.
Años más tarde llegaron las olas de inmigrantes (con preponderancia de gallegos, cántabros, genoveses y judíos sefardíes) que, conjuntamente con la instalación de fábricas, transformaron la zona en un barrio industrial de clase trabajadora.
Es el barrio mencionado por Leopoldo Marechal en su obra Adán Buenosayres y por Ernesto Sabato en Sobre héroes y tumbas. Fue cuna de los payadores César Cantón y Félix Hidalgo, y de Ángel Villoldo, autor de los tangos “El choclo”, “La morocha” y “Cuidado con los 50”.

Varios tangos fueron ambientados en Barracas:
Viejo café de Barracas,
turbios recuerdos de entonces,
que allá por el año once
tenía entreveros de facas…
Hoy has cambiado tu pinta,
todo es nostalgia y neblina,
ya no es muchachos de esquina
la del Café El Pasatiempo,
cuando tocaba en sus tiempos
el Tigre del Bandoneón…

“Café de Barracas” (de Enrique Cadícamo)


Yo soy del barrio de Tres Esquinas,
viejo baluarte de un arrabal
donde florecen como glicinas
las lindas pibas de delantal.

Tres esquinas” (de Enrique Cadícamo)

Las Tres Esquinas son las que se forman con el cruce de la calle Osvaldo Cruz (antes llamada Tres Esquinas) y la avenida Montes de Oca. En la intersección de Osvaldo Cruz con las calles Vieytes y Herrera existía una estación de ferrocarril llamada Tres Esquinas destinada a trenes de carga que empalmaba con las vías procedentes de Plaza Constitución.
Cabe aclarar que muchos tangos mencionan a Barracas al Sur, así era denominada la actual ciudad de Avellaneda y, por extensión al partido que ocupaba la orilla sur del Riachuelo, que hoy corresponde a los partidos de Avellaneda y Lanús, que en 1944 se dividieron del original Partido de Barracas al Sur.

Una calle en Barracas al Sur,
una noche de verano,
cuando el cielo es más azul
y más dulzón el canto del barco italiano…

Silbando” (de José González Castillo)

Bailarín compadrito,
que floreaste tu corte primero,
en el viejo bailongo orillero
de Barracas al Sur…

Bailarín compadrito” (de Miguel Bucino)

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El Piantao en fiesta.

Cattura.

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Ada Falcón fue un mito del tango.

MURIÓ  A LOS 96 AÑOS (05-01-2002) Ada Falcón, “La Emperatriz del Tango”. La de la irresistible mirada verde que, dicen, inspiró a Francisco Canaro en Yo no sé qué me han hecho tus ojos, el vals que ella hizo célebre. Con 96 años, llevaba más de dos décadas pidiéndole a Dios que se la llevara de este mundo. El otro —el de los escenarios y los admiradores, el de los lujos y la fama—, lo había abandonado de golpe a los 35 años.

Ella: Ada Falcón Ada Elsa Aída Falcone nació el 5 de agosto de 1905 en pleno centro porteño.  “A los 4 años le expresé a mi madre: ”Yo voy a cantar”, y al otro día debutó en la Sociedad de San Vicente de Paul. Las damas vicentinas la llamaron ”La Joyita Argentina”. Tenía 14 años cuando participó en la película muda El festín de los caranchos. El 24 de julio de 1929 ató su carrera al hombre con quien sería tan famosa como desgraciada: Francisco Canaro. Empezó apenas grabando el estribillo del tango La morocha, y en los 30 llegaría a grabar con su orquesta hasta quince discos por mes. Ese fue su gran año: debutó en Radio Cultura y desde entonces fue la gran estrella de emisoras como Stentor, Splendid, Argentina, Prieto, Belgrano y El Mundo. Gracias a la radio, Ada tenía una audiencia inmensa que se derretía al escucharla cantar. Las tapas de las revistas Sintonía y La Canción Moderna mostraban su melenita oscura o el muestrario de sombreros y turbantes.  Decía Discépolo de mí: ”Es tan divina, que hace mal mirarla”.

¿Y Gardel? Con Gardel se turnaba en los estudios de grabación. “A veces llegaba más temprano, para escucharme a mí”. Ada nunca dejó de recordar una cena compartida con él y con Canaro en el Tuñín de la Boca: “Más tarde, Carlitos me llevó caminando por la costa y nos alejamos. Cuando estábamos solos, me besaba los ojos y me decía: ”Piba, piba preciosa… enseñame a cantar Yo no sé qué me han hecho tus ojos. Me aseguraba que los hombres más poderosos de la Argentina estaban enamorados de mí”ù

Ada comenzó a desaparecer En 1935, cuando los artistas morían por actuar en el auditorio de cualquier emisora, Ada Falcón decidió que sólo cantaría sin presencia de público. Se había convertido en una diva, y Radio El Mundo accedió a habilitarle una sala más pequeña.  Sus actuaciones comenzaron a hacerse esporádicas. Hacia 1940 terminó escondiéndose de sus propios músicos y cantando detrás de un cortinado. Sus admiradores se conformaban con agolparse en la calle, para verla entrar y salir. Después se subía a su auto rojo, llegaba al palacete, clausuraba las puertas para todos y liberaba el misterio.

Y se fue Los reportajes de la época la muestran mística antes que religiosa, visitando iglesias o hablando con la Virgen. En 1942 grabó el tango Corazón encadenado y el vals Viviré con tu recuerdo. Fue el último disco. Poco después repartió casi todos sus bienes entre sus allegados, compró una casa feúcha en Salsipuedes, en las sierras de Córdoba, y se recluyó con su madre.

Hipótesis Eso se supo mucho después, ya que durante años la leyenda dijo que se había metido a monja. Que la había empujado un desengaño amoroso. Que el mal de amores tenía que ver con Canaro. Retazos del misterio comenzaron a develarse a partir de 1982, cuando excepcionalmente concedió algunos reportajes. Afirmó, por ejemplo, estar purgando un pecado.

Alguna vez acusó a Adhelma de cantar por los pueblos haciéndose pasar por ella y firmando autógrafos con su nombre. Fue más difusa al asegurar que “durante treinta años cobró otra persona todos mis derechos; fue una venganza de una persona muy poderosa que ya murió, que me dijo que me iba a hacer morir de hambre”.

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Ada Falcón y Francisco Canaro: un amor sin destino.

Él, casado, dirigía una orquesta de tango emblemática. Ella, soltera, cantaba como pocas. Se enamoraron, vivieron una historia ardiente, pero él nunca accedió a divorciarse. Por ese amor, o por otros más místicos e insondables, Ada Falcón decidió entrar en una orden religiosa y recluirse con su madre en un pueblo de Córdoba, donde murió en el año 2002, quizá todavía enamorada de Canaro.

¿Quién era Ada? Ada había nacido en agosto de 1905, y fue longeva hasta el 4 de enero de 2002, cuando entregó su alma a los 96 años.  Fue una chica precoz. En todo. Comenzó rápido en la canción, pasó de la soltería a un romance desesperado y renunció rápido también. A los cinco años comenzó a deleitar al público como la Joyita Argentina, y a los 13 ya dejaba corazones en ruinas soltando sus gorjeos y sus alardes de mezzosoprano desde un cuerpo de pajarito. Ante esta mujer se prosternaron Gardel y Discepolín, y el marajá de Kapurtala le dejó una joya más grande que su pena cuando quiso llevársela para sus pagos y la diva re­culó.

¿Quién era Francisco? Era un pelado orgulloso. Canaro le hacía frente a la fama y deslumbraba a las mujeres con el brillo de su pelada a lo Sarmiento. Quiere la historia jugarnos chistes, porque a este pelado perenne lo apodaban “Pirincho”, tal el nombre con que lo llamó la partera al alumbrarlo con los pelos de punta como un punk. Vio la luz en Uruguay el 26 de noviembre de 1888. Como compositor, lo abarcó todo: compuso tangos, comedias musicales, comedias a secas y guiones de películas. Compuso cerca de 500 títulos. Pero para recordarlo basta con citar La última copa o Se dice de mí. Este hombre fue el fundador de la más persistente e importante defensa gremial de los artistas de la composición, Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), registrada en 1940, y presidente reelegido en varios términos.

Amenza: tres son multitud. La esposa de Francisco Canaro amenazó a su esposo y a Ada Falcón con un revólver al encontrar a ésta sentada sobre las rodillas de su marido, lo que motivó que la cantante saliera corriendo y posteriormente se alejara para siempre de la orquesta, al despuntar la década del cuarenta.

¿Cómo terminó la historia?  13 años después de haber conocido a Canaro (su amante, 17 años mayor), Ada puso pies en polvorosa y no paró hasta encerrarse en un pueblo del interior cordobés, Salsipuedes, junto a su madre y convertida en terciaria franciscana, hasta el día de su muerte. Los motivos deducibles fueron prosaicos: Canaro le preguntó a su abogado cuáles serían las consecuencias en caso de divorcio, y el letrado respondió que a su esposa le correspondería la mitad de su fortuna.

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Miguel Calò.

Miguel Caló (Buenos Aires28 de octubre de 1907 – Ib.24 de mayo de 1972) fue un director de orquestacompositor y bandoneonista argentino. Nacido en el barrio porteño de la Balvanera, estudió violín y bandoneón y trabajó en orquestas de gran importancia desde 1926; ese año integró la línea de bandoneones de la orquesta de Osvaldo Fresedo y al siguiente la del pianista y director Francisco Pracánico.

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Aníbal Troilo.

Aníbal Troilo nació en la calle Cabrera 2937, entre Anchorena y Laprida (en pleno barrio del Abasto) pero desde los ocho años de edad (después de la muerte de su padre) vivió en Soler 3280, entre Gallo y Agüero. Sus padres se llamaban Felisa Bagnoli (hija de Marco Bagnoli Giaccio y Maria Raffaella Sammartino, de Agnone, en Campobasso, hermanos Americo, Nicolás, Arsenio, Carmelo, Americo II, Anunciación y Ernesta) y Aníbal Troilo (hijo de Quirino y Concepción). Se habían casado en la iglesia de Balvanera el 11 de noviembre de 1909. Los apellidos de la familia materna incluyen entre otros: Busico, d’Agnillo, di Curtis, Santarelli y La Banca. Su padre le pondría el seudónimo de Pichuco, nombre por el cual llamaban a uno de sus mejores amigos; el apodo podría ser una deformación del napolitano picciuso que significa “llorón”.Tuvo dos hermanos, un varón, Marcos, y una mujer, Concepción, que murió de corta edad. Durante su niñez, Troilo escuchaba tocar el bandoneón en los bares de su barrio. A los 10 años convenció a su madre para que le comprara su primer bandoneón. Felisa lo compró a 140 pesos de entonces, a pagar en 14 cuotas de 10 pesos; pero luego de la cuarta cuota el vendedor desapareció y nunca reclamó el resto.

Con ese bandoneón, Troilo tocó casi toda su vida.

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Osvaldo Pugliese.

Osvaldo Pedro Pugliese (Buenos Aires2 de diciembre de 1905 – 25 de julio de 1995) fue un pianistadirector y compositorargentino dedicado al tango. Nació el 2 de diciembre de 1905 en el barrio porteño de Villa Crespo, en el seno de una familia de músicos, aunque no tan talentosos como él. Su padre, Adolfo Pugliese, tocaba la flauta en los conjuntos de barrio, esencialmente en cuartetos. Dos de sus hermanos mayores, Vicente Salvador y Alberto Roque, también eran músicos. Adolfo, su padre, lo ayudó a hacer sus primeros “palotes” en la música, le compró un violín con el que fue enviado al Conservatorio Odeón del barrio de Villa Crespo. Pero en este lugar encontró el instrumento que sería parte de su vida y el que lo destacaría por encima de muchos: el piano. Lo Estudió con grandes maestros como Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione, con los cuales se convirtió en un extraordinario pianista.

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